693 km · Banda C · 5.405 GHz · 12 días

SENTINEL-1

Observando la Tierra desde el espacio con radar

Sentinel-1: Ficha técnica

Sentinel-1 es el satélite de radar de apertura sintética (SAR) de la Agencia Espacial Europea (ESA), desarrollado dentro del programa Copernicus de la Unión Europea, el sistema de observación de la Tierra más ambicioso jamás puesto en operación. Fue diseñado para proporcionar imágenes radar de la superficie terrestre y oceánica de manera continua, sistemática y gratuita para el mundo.

La primera unidad, Sentinel-1A, fue lanzada el 3 de abril de 2014 desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Soyuz. El 25 de abril de 2016 se unió Sentinel-1B, duplicando la capacidad de la constelación y reduciendo el tiempo de revisita de 12 a 6 días. Tras el fallo de Sentinel-1B en 2021, Sentinel-1C fue lanzado el 5 de diciembre de 2024 a bordo de un Vega-C para restaurar la constelación.

A diferencia de los satélites ópticos convencionales, Sentinel-1 emite su propia energía en forma de pulsos de microondas y escucha el eco que regresa desde la superficie. Esto le permite operar de noche, con nubes, lluvia, humo o polvo atmosférico, condiciones que dejan ciegos a todos los sensores ópticos. Esta característica lo convierte en la herramienta indispensable para monitorear inundaciones, deslizamientos, terremotos y deformaciones del terreno en tiempo real.

Todos los datos del programa Copernicus son de acceso libre y gratuito, disponibles a través del portal Copernicus Open Access Hub. Esta política de datos abiertos ha democratizado el uso de observación satelital para gobiernos, investigadores y organizaciones de todo el mundo.

Especificaciones técnicas
  • Banda C · 5.405 GHz · λ = 5.6 cm · penetra nubes y lluvia
  • Modos: IW · EW · SM · WV
  • Polarizaciones: VV · VH · HH · HV
  • Acceso abierto y gratuito desde 2014 (ESA Copernicus Hub)
  • +10 petabytes distribuidos al año
  • Usos: emergencias · agricultura · océanos · subsidencia

ESA Sentinel-1 User Handbook · EMSA · Copernicus Programme

Órbita polar heliosíncrona

Una órbita heliosíncrona (o sun-synchronous orbit) es un tipo especial de órbita polar en la que el plano orbital precesa exactamente al mismo ritmo con el que la Tierra avanza alrededor del Sol: aproximadamente 0.9856° por día. Esto significa que el satélite siempre pasa sobre el mismo punto de la Tierra a la misma hora solar local; en el caso del Sentinel-1, a las 18:00 hora local en el nodo descendente.

Esta precesión no es propulsada por los motores del satélite, sino que es un efecto natural del achatamiento ecuatorial de la Tierra. El planeta no es una esfera perfecta: tiene un ligero abultamiento en el ecuador (el radio ecuatorial supera al polar en unos 21 km). Esta asimetría produce una perturbación gravitacional que lentamente "empuja" el plano orbital hacia el este, exactamente a la tasa necesaria para que permanezca sincronizado con el Sol.

La constancia de la hora de cruce tiene consecuencias prácticas muy importantes para el SAR: aunque el radar no depende de la luz solar, la estabilidad de la hora garantiza condiciones atmosféricas e ionosféricas consistentes entre pasadas, lo que es esencial para la interferometría (InSAR). En todo el ciclo de 12 días, Sentinel-1 realiza exactamente 175 órbitas antes de repetir la misma traza terrestre.

¿Por qué 18:00? La hora local de cruce fue elegida para maximizar la coherencia entre pasadas y minimizar interferencias ionosféricas. En zonas áridas, el atardecer también coincide con el máximo de humedad en el suelo superficial (condensación nocturna), lo que aumenta la sensibilidad del radar a cambios en cobertura vegetal.
DÍA 1
de 12 en el ciclo de revisita
175
Órbitas por ciclo de 12 días
0.9856°
Precesión diaria
18:00
Hora local de cruce (nodo desc.)
~14.6
Órbitas por día

Pasadas Ascendente y Descendente

Cada punto de la Tierra es sobrevolado dos veces en cada ciclo de 12 días: una vez en la pasada ascendente (el satélite vuela de sur a norte) y una vez en la pasada descendente (de norte a sur). Como Sentinel-1 mira siempre hacia su derecha, la geometría de iluminación es radicalmente distinta en cada caso.

En la pasada ascendente, el satélite avanza hacia el norte y su radar apunta hacia el este. Cruza el ecuador a las ~06:00 hora local (nodo ascendente). En la pasada descendente, avanza hacia el sur y su radar apunta hacia el oeste. Cruza el ecuador a las ~18:00 hora local (nodo descendente), que es la hora de referencia principal del Sentinel-1.

Esta diferencia de geometría no es un defecto, sino una ventaja: dos imágenes del mismo lugar con ángulos de visión distintos revelan información complementaria. El radar mide el desplazamiento en la dirección de la línea de visión (LOS, Line of Sight), una dirección oblicua que combina componentes verticales y horizontales. Un hundimiento puro del suelo es visible desde ambas pasadas, pero el mismo valor medido. Un movimiento puramente horizontal hacia el este, en cambio, es muy visible en la pasada ascendente (el radar se acerca o aleja de ese movimiento) pero casi invisible en la descendente (el movimiento es perpendicular a la LOS).

Combinando interferogramas ascendentes y descendentes se puede descomponer el vector de deformación 3D en sus componentes este-oeste y vertical. Esto es fundamental para entender la dinámica de deslizamientos, terremotos o volcanes donde el movimiento tiene una dirección preferente. Para la subsidencia del Valle del Mezquital (predominantemente vertical), ambas pasadas registran valores similares, lo que sirve como validación cruzada de las mediciones.

Desde el punto de vista del monitoreo de inundaciones, tener dos geometrías distintas también ayuda a resolver sombras de radar: zonas ocultas detrás de un cerro o edificio desde una pasada pueden ser visibles desde la otra. En el entorno montañoso de la Sierra Madre al este del Valle del Mezquital, este efecto es especialmente relevante.

Con la constelación Sentinel-1A + 1C, cada punto es observado cuatro veces en 12 días (dos ascendentes y dos descendentes), reduciendo el tiempo de revisita efectivo a 3-6 días por geometría. Esta frecuencia es suficiente para monitorear eventos de desarrollo rápido como inundaciones fluviales, erupciones volcánicas o deslizamientos post-sísmicos.

PASADA ASCENDENTE
  • Satélite vuela S → N
  • Radar mira hacia el este
  • Cruce del ecuador: ~06:00 hora local
  • Sensible a desplazamientos hacia el este
PASADA DESCENDENTE
  • Satélite vuela N → S
  • Radar mira hacia el oeste
  • Cruce del ecuador: ~18:00 hora local
  • Sensible a desplazamientos hacia el oeste
COMBINADAS (ASC + DESC)
  • Revisita efectiva: 3-6 días
  • Permite descomponer deformación 3D
  • Valida mediciones de subsidencia
  • Reduce zonas de sombra radar
Animación: pasadas sobre el continente americano
En la práctica: cuando en un portal de datos SAR ves archivos con nombres como S1A_IW_SLC__1SDV_…_ASC o …_DSC, el sufijo indica la geometría de adquisición. Los procesadores InSAR como SNAP, ISCE o MintPy siempre trabajan por separado las pilas ascendentes y descendentes antes de combinarlas, porque mezclar geometrías en un mismo interferograma produciría resultados sin sentido físico.
La diferencia por órbita, medida en Endhó: en 15 escenas RTC de mayo-junio de 2026 sobre la presa, los picos de cada clase son estables entre geometrías (agua γ⁰ VV ≈ −22/−21 dB, terreno ≈ −7/−6 dB), pero la estadística agregada cambia mucho: la mediana VV es −17.8 dB en ascendente frente a −11.6 dB en descendente. La razón no es que el agua "brille" distinto, sino que cada geometría ve una escena distinta: la dirección de mirada (este vs oeste) cambia el ángulo de incidencia local sobre el mismo relieve, la huella de cada órbita incluye proporciones diferentes de agua y terreno, y la hora local (06:00 vs 18:00) modifica viento sobre el agua y humedad superficial. La lección práctica: las series temporales de backscatter se comparan dentro de una misma órbita: mezclar ASC y DESC introduce saltos artificiales que no son cambios reales de la superficie.

Cómo funciona el radar SAR

El radar convencional determina la distancia a un objeto midiendo el tiempo que tarda un pulso de microondas en ir y volver. El SAR va mucho más lejos: al moverse el satélite, registra el eco del mismo punto terrestre desde cientos de posiciones distintas y combina toda esa información para simular una antena de varios kilómetros de longitud: la apertura sintética que da nombre al instrumento.

Sentinel-1 opera en Banda C (λ = 5.6 cm). Esta longitud de onda es lo suficientemente corta para revelar detalles de la superficie, pero lo suficientemente larga para penetrar nubes, lluvia moderada, humo y polvo sin atenuarse significativamente. A diferencia de los sensores ópticos que dependen del Sol y quedan ciegos ante la cobertura nubosa, el SAR ilumina activamente la escena con su propio radar.

El instrumento no mira hacia abajo en línea recta: mira lateralmente, con ángulos de incidencia entre 20° y 47° respecto a la vertical. Este ángulo lateral es esencial para crear diferencias de retorno entre superficies planas (como el agua, que refleja el radar lejos del satélite) y superficies rugosas o verticales (como edificios, que lo devuelven directamente). Esa diferencia es lo que produce las imágenes características del SAR: agua negra, ciudades blancas.

El dato SAR tiene dos componentes: la amplitud (cuánta energía regresó) y la fase (en qué punto del ciclo de onda estaba el eco al llegar). La amplitud produce las imágenes de backscatter que usamos para detectar inundaciones o cambios en la cobertura. La fase, casi imposible de interpretar sola, es el ingrediente secreto del InSAR: comparar la fase de dos pasadas revela movimientos del terreno a escala de milímetros.

El modo más utilizado es el IW (Interferometric Wide-swath): cubre una franja de 250 km con resolución de 5 × 20 m usando la tecnología TOPS (Terrain Observation with Progressive Scans), que divide la franja en tres sub-bandas (sub-swaths) y escanea cada una con pulsos de azimut progresivos para evitar los artefactos de los sistemas de haz fijo.

Las polarizaciones VV (vertical transmitido, vertical recibido) y VH (vertical transmitido, horizontal recibido) se adquieren simultáneamente. VV es especialmente sensible a la rugosidad de la superficie y la humedad del suelo. VH capta dispersión de volumen: vegetación densa, bosques o nieve producen una señal VH mucho más intensa que un suelo desnudo.

Modos de operación

¿Qué determina el retorno del radar?

El coeficiente de retrodispersión σ⁰ (sigma naught, pronunciado "sigma cero") expresa en decibeles (dB) la relación entre la potencia del pulso enviado y la potencia del eco recibida. Es el número que convierte la señal radar en información útil sobre la superficie terrestre. Comprender qué valores produce cada tipo de cobertura es la clave para interpretar imágenes SAR.

Tres factores físicos lo determinan: la rugosidad de la superficie (cuán irregular es a escala de la longitud de onda), la constante dieléctrica (ligada a la humedad, porque el agua líquida es un dieléctrico muy eficiente que refleja mucho más que el suelo seco), y el ángulo de incidencia (ángulos más pequeños, más cercanos a la vertical, tienden a producir retornos más intensos).

El caso del agua: Una lámina de agua en calma actúa como un espejo perfecto: refleja el pulso radar en la dirección opuesta al satélite, lejos del sensor. El resultado es casi cero energía de retorno: valores de −20 a −25 dB, que aparecen como zonas negras en la imagen. En la Presa Endhó, 15 escenas RTC de 2026 sitúan el pico del agua en γ⁰ VV ≈ −22 dB, frente a ≈ −7 dB del terreno circundante (15 dB de contraste). Por eso el agua inundada es tan fácil de detectar. Si el agua está agitada por viento, la rugosidad aumenta el retorno.
EMPIEZA CON UNA SUPERFICIE
σ⁰ (SIGMA NAUGHT)
-8
dB
−25 dB+10 dB
REFERENCIA TÍPICA (Banda C, VV)
Agua libre: ≈ −20 dB
Suelo húmedo: ≈ −12 dB
Bosque: ≈ −8 dB
Ciudad: ≈ +5 dB

Polarización VV y VH

Sentinel-1 emite pulsos de microondas en polarización vertical (V) y mide la energía retrodispersada tanto en V como en H. La polarización VV (transmite V, recibe V) responde a la rugosidad superficial: el agua tranquila actúa como espejo y refleja casi toda la señal fuera del sensor, por eso aparece oscura. La polarización VH (transmite V, recibe H) detecta la dispersión volumétrica: estructuras tridimensionales como doseles vegetales despolarizan parcialmente la señal, retornando energía en la polarización cruzada.

En el lirio acuático (Eichhornia crassipes), la masa compacta de hojas, pecíolos y raíces crea múltiples reflexiones internas que despolarizan la señal. La firma medida en 15 escenas RTC de Endhó (mayo-junio 2026) lo confirma: el agua libre retorna γ⁰ VV ≈ −22 dB y γ⁰ VH ≈ −24 dB, mientras la cubierta vegetal eleva el canal cruzado hasta γ⁰ VH ≈ −13 dB. Ese salto de ~11 dB en VH es la firma que permite la detección automática: un umbral en VH = −14 dB separa limpiamente ambos modos del histograma, como se observa en la imagen real de Presa Endhó a continuación.

Compuesto R=VV · G=VH (como en QGIS)
Con VV en el canal rojo y VH en el verde, el agua aparece negro (ambos canales bajos) y el lirio acuático aparece amarillo (ambos canales altos simultáneamente). Esta firma espectral reproduce exactamente lo observado en la imagen real Sentinel-1 S1_20260602T123336 de Presa Endhó.
−22 dB
γ⁰ VV · Agua
−13 dB
γ⁰ VH · Lirio
−14 dB
Umbral detector VH
Mecanismo de dispersión radar
Firma de backscatter SAR por cobertura
Imagen SAR real Sentinel-1: Presa Endhó · 4 modos de visualización

Compuesto R=VV · G=VH de la imagen real: el agua aparece negra (ambos canales bajos) y el lirio acuático amarillo (ambos canales altos). Firma medida del lirio: γ⁰ VH ≈ −13 dB, un salto de ~11 dB sobre el agua libre.

Imagen real Sentinel-1 · S1_20260602T123336_41_DESC · Banda C 5.6 cm · Modo IW · Órbita descendente · R=VV gamma0 · G=VH gamma0. Los 4 modos se derivan de los canales de la imagen real: VV (rojo), VH (verde) y su cociente.

Caso de estudio: Tepetitlán, Hidalgo

Presa Endhó

La presa Endhó es una de las infraestructuras hidráulicas más peculiares de México: fue construida entre 1949 y 1952, originalmente para almacenar agua limpia del río Tula. Sin embargo, décadas de desarrollo urbano en la Ciudad de México transformaron su función radicalmente. Hoy recibe principalmente aguas residuales de la megalópolis, transportadas por el Túnel Emisor Central y el Túnel Emisor Oriente, un sistema construido para drenar el Valle de México hacia el norte.

Esta agua contaminada irriga tres distritos de riego en el Valle del Mezquital: el DR-003 Tula (52,537 ha, 36,386 usuarios), el DR-100 Alfajayucan (34,965 ha, 35,716 usuarios) y el DR-112 Ajacuba (7,369 ha, 3,722 usuarios), con una superficie total de 94,873 hectáreas y una eficiencia de riego del 30%. Por décadas, las aguas residuales, ricas en materia orgánica y nutrientes, enriquecieron los suelos hidalguenses, permitiendo dos o tres cosechas anuales en una región semiárida que de otro modo produciría una sola. Pero ese beneficio tiene un costo: un estudio de CONAGUA de 2006 identificó 128 compuestos orgánicos tóxicos en estas aguas, incluyendo metales pesados como plomo, arsénico y cromo, y compuestos farmacéuticos y de cuidado personal que los sistemas de tratamiento no eliminan.

El sistema de agua de la presa Endhó beneficia e impacta a más de 500,000 personas en ocho municipios del Valle del Mezquital: Actopan, Ixmiquilpan, Mixquiahuala, Progreso de Obregón, Tlahuelilpan, Tezontepec de Aldama, Tepeji del Río y Francisco I. Madero. Esta dependencia histórica del agua residual hace del Endhó un caso único: la misma infraestructura que alimenta la agricultura regional es también la que concentra los contaminantes de una ciudad de 22 millones de personas.

El Sentinel-1 monitorea la presa Endhó cada 12 días en modo IW, produciendo imágenes SAR en polarizaciones VV y VH que permiten:

La ubicación de la presa (en la cuenca del río Tula, entre la Sierra de las Navajas al este y la planicie aluvial del Mezquital al norte) la hace especialmente vulnerable a los efectos combinados de precipitación extrema y operación del Túnel Emisor Oriente (TEO). Cuando el sistema de drenaje profundo del Valle de México opera a capacidad máxima durante tormentas, el Endhó puede llenarse en horas. Fue exactamente este escenario el que desencadenó la catástrofe de septiembre de 2021.

94,873
Hectáreas irrigadas (3 distritos)
40.56 m³/s
Entrada a presa (74% Valle de México)
128
Compuestos tóxicos identificados
75,824
Usuarios de riego · 30% eficiencia
BALANCE HIDROLÓGICO · ETJ ZRE Presa Endhó (SEMARNAT, 2024)
Entradas: 40.6 m³/s
PTAR Atotonilco: 34.74 m³/s
Río Cuautitlán: 4.74 m³/s
Escurrimientos locales: 3.26 m³/s
Salidas: 36.1 m³/s
Exportación a distritos: 33.44 m³/s
Escurrimientos aguas abajo: 2.10 m³/s
Evaporación: 0.52 m³/s
Distritos de Riego
DR-003 Tula: 52,537 ha · 36,386 usuarios
DR-100 Alfajayucan: 34,965 ha · 35,716 usuarios
DR-112 Ajacuba: 7,369 ha · 3,722 usuarios
Simulación de pasada SAR sobre Hidalgo
SENTINEL-1 · MODO IW
18:00 hora local

Fuentes: CONAGUA 2006, Diagnóstico de la calidad del agua del Valle del Mezquital; IMTA; INEGI Distrito de Riego 03

Evento real: septiembre 2021

Inundaciones del Río Tula

Entre el 6 y el 10 de septiembre de 2021, el Valle del Mezquital sufrió una de las inundaciones más graves en décadas. El evento fue resultado de lluvias extraordinarias acumuladas en el centro del país y de la operación al límite de la infraestructura hidráulica que conecta la Zona Metropolitana del Valle de México con Hidalgo.

El Túnel Emisor Oriente (TEO), parte del sistema de drenaje profundo de la Zona Metropolitana del Valle de México, operaba cercano a su capacidad máxima. Al mismo tiempo, la presa Endhó registraba niveles elevados debido a las precipitaciones de días previos, lo que obligó a realizar desfogues para evitar riesgos estructurales. En este contexto, el río Tula se desbordó, provocando inundaciones rápidas en municipios como Tula de Allende, Tlahuelilpan y Tepeji del Río.

El Hospital General de Tula quedó inundado durante la madrugada del 7 de septiembre; el agua alcanzó más de un metro de altura en distintas áreas. El Gobierno de Hidalgo y el IMSS informaron el 7-sept-2021 que al menos 17 pacientes fallecieron tras la falla del suministro eléctrico. El hecho evidenció la vulnerabilidad de infraestructura crítica ubicada en zonas expuestas a inundaciones.

Miles de personas fueron evacuadas y se registraron daños significativos en viviendas, comercios y actividades productivas. Además, el agua que inundó la región transportaba sedimentos y material arrastrado por la corriente, que quedaron depositados en calles, viviendas y terrenos agrícolas.

En este contexto, los datos de radar de apertura sintética (SAR), como los del satélite Sentinel-1, resultaron especialmente útiles. A diferencia de los sensores ópticos, que no pueden observar la superficie en presencia de nubes densas, el radar permite obtener información incluso durante tormentas intensas. En las imágenes SAR, las zonas inundadas suelen presentar valores bajos de retrodispersión (aproximadamente entre −15 y −25 dB), lo que se traduce en tonos oscuros que contrastan con áreas urbanas y suelos no inundados, facilitando la delimitación de las zonas afectadas.

¿Por qué el agua aparece negra en SAR? Una superficie de agua quieta actúa como espejo especular: refleja el pulso radar lejos del satélite, en la dirección contraria. El sensor recibe casi cero energía de retorno → píxeles casi negros (σ⁰ muy bajo). En cambio, el viento que riza el agua aumenta la rugosidad y sube el retorno. Esta es la razón por la que el SAR puede discriminar agua estancada de vegetación acuática o agua agitada.
● agua libre = negro    ● suelo = gris    ● urbano = blanco
Imagen SAR sintética: antes / durante
El agua libre refleja el radar lejos del satélite → píxeles negros. Los satélites ópticos estaban ciegos por las nubes; el SAR operó sin interrupciones.
17
Fallecidos documentados
Miles
Personas evacuadas
3
Municipios con daño severo
0
Imágenes ópticas útiles (nubes 100%)

Fuente: Protección Civil Hidalgo, Boletín 07-sept-2021; Copernicus EMS Rapid Mapping Activation EMSR546.

Detectando deformación a escala milimétrica

La interferometría SAR (InSAR) es una de las técnicas geodésicas más poderosas desarrolladas en el siglo XX. La idea central es engañosamente simple: si el radar SAR registra tanto la amplitud como la fase de cada eco, y se toman dos imágenes del mismo lugar desde posiciones casi idénticas en momentos distintos, la diferencia de fase entre ambas imágenes codifica los cambios de distancia entre el satélite y la superficie, con una precisión de fracciones de centímetro.

La fase de una onda radar varía en 2π por cada λ/2 = 2.8 cm de cambio en la distancia radar-superficie (el factor 2 por el viaje de ida y vuelta). En el interferograma, cada ciclo completo de colores (una "franja") equivale exactamente a ese desplazamiento. Contar franjas permite medir deformaciones del terreno causadas por terremotos, subsidencia, deslizamientos, o la acumulación y fusión de hielo glaciar, todo ello desde el espacio, sin tocar el suelo.

El proceso completo incluye varios pasos: tras generar el interferograma, es necesario eliminar la señal topográfica (usando un Modelo Digital de Elevación) para aislar solo el movimiento real. Luego viene el phase unwrapping: como la fase solo se conoce módulo 2π, hay que reconstruir el campo continuo de deformación integrando los gradientes. Finalmente, la corrección atmosférica elimina las variaciones de fase debidas al vapor de agua, que pueden simular deformaciones ficticias.

Las técnicas avanzadas como PSInSAR (Persistent Scatterer InSAR) o SBAS (Small Baseline Subsets) procesan largas series temporales de docenas o cientos de imágenes para extraer tasas de deformación con precisión de 1-2 mm/año. Estos métodos identifican píxeles con alta coherencia temporal (reflectores permanentes como edificios, rocas o postes metálicos) y construyen una historia completa de movimiento para cada uno.

En México, el InSAR derivado de Sentinel-1 ha documentado subsidencia en la Ciudad de México (hasta 40 cm/año en algunas zonas de Iztapalapa), en el Valle del Mezquital, en Querétaro y en zonas costeras de Veracruz. La causa principal es la sobreexplotación de acuíferos: al extraer agua del subsuelo, los materiales arcillosos se compactan irreversiblemente, generando un hundimiento que daña infraestructura, agrava el riesgo de inundación y amenaza la integridad de tuberías y redes de drenaje.

La ventaja de Sentinel-1 para InSAR es precisamente su ciclo de revisita corto y su consistencia orbital: la misma hora de cruce en cada pasada garantiza condiciones atmosféricas e ionosféricas similares, lo que maximiza la coherencia entre imágenes y mejora la calidad del interferograma resultante.

Proceso InSAR
1 franja de color = 2.8 cm de desplazamiento. En una imagen InSAR de un terremoto moderado pueden verse decenas de franjas concéntricas: cada par de colores es otro paso de 2.8 cm hacia el satélite o alejándose de él.
InSAR: series temporales

Subsidencia del terreno alrededor de Endhó

El Valle del Mezquital se asienta sobre un sistema de acuíferos que ha sido explotado intensamente durante décadas para abastecer de agua a comunidades locales y apoyar la agricultura de riego. La sobreextracción de agua subterránea (cuando se extrae más agua de la que se recarga de forma natural) tiene una consecuencia física inevitable: los materiales arcillosos y limosos del subsuelo, que antes estaban saturados de agua y soportados por ella, pierden presión y se compactan irreversiblemente.

Este fenómeno, conocido como subsidencia por consolidación, hunde la superficie de manera diferencial: no baja toda la ciudad o toda la región por igual, sino que algunas zonas descienden más rápido que otras dependiendo de la composición litológica local y la intensidad de la extracción. El resultado son gradientes de hundimiento que generan grietas en edificios, roturas en tuberías, pérdida de la pendiente hidráulica en canales y drenes, e incremento del riesgo de inundación en zonas que antes no lo tenían.

En el área de Tula, estudios basados en datos de Sentinel-1 han documentado tasas de subsidencia de entre 3 y 10 cm por año en los sectores de mayor extracción. El acuífero Tula-Tepeji está clasificado por la CONAGUA como sobreexplotado: la extracción supera la recarga natural, y el déficit se acumula año con año. La paradoja es que parte de esa sobreexplotación es consecuencia del propio riego con aguas residuales: al regar los campos con el agua del Endhó se reduce la necesidad de bombear agua subterránea, pero los pozos de uso doméstico e industrial siguen operando.

La técnica de InSAR aplicada a Sentinel-1 es la herramienta más eficiente para cartografiar la subsidencia a escala regional. El método SBAS (Small Baseline Subsets) procesa decenas de pares de imágenes con pequeñas diferencias de baseline espacial y temporal, produciendo mapas de velocidad de deformación con resolución de 20 metros en planta y precisión de 1-2 mm/año.

Estos mapas tienen aplicaciones concretas y urgentes: permiten identificar las zonas de mayor riesgo para infraestructura crítica (hospitales, plantas de tratamiento, ductos), calibrar los modelos hidrogeológicos del acuífero, evaluar la efectividad de políticas de reducción de extracción, y documentar la evolución temporal para comparar con registros de nivelación geodésica en campo.

La gráfica de serie temporal a continuación muestra un perfil ilustrativo basado en tasas de subsidencia publicadas en la literatura científica para el Valle del Mezquital. Las tasas reales varían significativamente de un punto a otro: las zonas urbanas de Tula registran hundimientos más acelerados que las áreas rurales. El mapa sintético representa la variabilidad espacial típica de un campo de subsidencia en este tipo de cuencas, con el máximo de hundimiento coincidiendo con los centros de bombeo intensivo.

Datos ilustrativos. Fuentes: Cigna et al. (2012), InSAR subsidence Valle del Mezquital; Ramirez-Hernandez et al.; CONAGUA Acuífero Tula-Tepeji.

Estable Hundimiento máximo (−60 mm/año)
Comprobación final

¿Ya sabes leer una imagen SAR?

Recorriste órbitas, pulsos, polarizaciones e interferogramas. Esta escena sintética resume todo el viaje: tres zonas, tres firmas de radar. Demuestra que ya las reconoces.

Escena sintética banda C · misma lógica que las imágenes reales de arriba
  • Zona A (negra): agua quieta, espejo que refleja el pulso lejos del sensor
  • Zona B (moteada, VH alto): vegetación, dispersión volumétrica
  • Zona C (brillante): ciudad, doble rebote hacia el satélite
Las cuatro claves para leer SAR: agua quieta = negro (reflexión especular) · ciudad = brillante (doble rebote) · vegetación = VH alto (dispersión de volumen) · terreno que se mueve = franjas de fase (InSAR).
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Gratis y sin registro para visualizar. La presa Endhó está en 20.13°N, 99.37°O.